martes, 16 de noviembre de 2010

LAS VOCES DEL MÁS ALLÁ


EL Purgatorio ¿una realidad? Yo creo que sí.


Un fin de semana, grisáceo y monótono que últimamente el crudo invierno nos azota, después de alguna actividad que tenía planeada mi esposa, me dispuse en la tarde lluviosa a sumergirme en una lectura la cual aun no la tenía decidida.

Al llegar a casa el sol vencido, dejaba su rendición al enorme ejercito de nubes grises que poco a poco dejaban en tinieblas a la mojada ciudad lavada por la lluvia incesante, ¡qué día! Mientras que mi esposa se refugiaba en la comodidad de la habitación yo escogía alguna lectura para entretenerme.

Me detengo en frente de la biblioteca y mis ojos se detiene en un título en especial, mis recuerdos irrumpen en mi memoria, y el rostro de mi buen amigo Rafa aparece – ¨ Toma este libro léelo y me cuentas, es una investigación que hice unos meses atrás ¨- Una semana antes Rafael Arango, gran y querido amigo me hizo partícipe de su último escrito. Puedo decir que se trata de un verdadero investigador y estudioso de los temas Bíblicos con quien comparto gran parte de sus estudios.

No sé a qué hora inicié la lectura del libro pero no debía ser muy tarde. Lo que si puedo decir es que ya era de noche y el frio húmedo me obligo a ponerme un saco antes de sumergirme en la lectura de ¨ Las Voces del más allá ¨ un título al que no le manifesté mayor interés pero su contenido me cautivó desde el principio.


El inicio fue duro pero cada vez que me sumergía en sus textos mi interés aumentaba y ni que decir de mi imaginación que volátil permitía, que mis nervios temblorosos pero expectantes, a pesar del temor no permitían que me despegara un solo momento de la lectura.


La noche silenciosa y oscura permitía, escuchar el suave tintineo de las gotas de lluvia caer en el prado que se lograba ver desde mi cómoda posición por el ventanal. Para agregar al ambiente colaborador de la lectura algunos rayos y truenos permitían a mi imaginación introducirme en el inhóspito escenario de las apariciones de las almas en pena; ¡Dios mío otro trueno! Esto se pone asustador.


Pero mis ojos traicioneros no permitían despegarme del libro.

Primera Aparición

San Estanislao de Kostka, seminarista jesuita polaco, vio aparecérsele un alma del purgatorio toda envuelta en llamas y expresando gritos muy lastimeros. La violencia del fuego que la traspasaba era tal, que el buen servidor de Dios no tuvo reparo en pedirle que le demostrara por una comparación la fuerza de aquel sufrimiento – ¿Tu me pides una comparación? – le pregunta el incendiado ser moviendo la cabeza, y gimiendo dolor, demostrando en su desfigurada cara los terribles padecimientos – pues sea todo notorio – continuo el alma- que el más ardiente fuego de la tierra es un dulce céfiro en contraste del fuego que me devora – diciendo esto alargó su burbujeante brazo y deja caer una gota de sudor en la mano del seminarista. Al caer la gota sobre la mano del seminarista este solto de sus entrañas un aterrador grito que despertó a sus compañeros, quienes salieron a toda prisa de sus celdas para encontrarse en el frio y oscuro corredor. Estanislao al no soportar tan terrible dolor cayo de bruces rebotando en su cama para terminar inconsciente en el suelo de la estrecha evitación. Sus compañeros le encontraron tendido boca arriba con los ojos entre abiertos, parecía muerto, se dijeron.

Después de varios intentos lograron reanimarlo, lo incorporaron y sentándolo en su cama le preguntaron aterrados por lo ocurrido. Lentamente el joven seminarista levantó su mano para mostrar a sus amigos la profunda y dolorosa llaga que le había ocasionado la gota de sudor y por la que tuvo que sufrir el resto de su vida.

Ahora bien, ¿si esto hace una gota de sudor de un alma en el purgatorio que por gracia de Dios le enseñó a este Santo, que no hará el resto del fuego del purgatorio? Buena pregunta pensé, lo que me dejó meditando sobre este estado del alma como lo llamó el Papa Juan Pablo II.

Luego de apartarme un poco de mi interesante lectura, y meditar en lo la anterior pregunta, volvía clavar mis ojos, ya un poco más tranquilo en el atrayente texto.

Segunda aparición.

Los meritos de la obediencia son de eficacia para liberarnos de los tormentos del purgatorio,- ¡Dios mío! San Juan Clímaco dice que aquella persona que es obediente agrada a Dios y es digna de ser tratada con bondad en su tribunal. La bien aventurada Emilia, dominica, priora, del Convento de Santa Margarita en la ciudad de Vercel hacia lo imposible de convencer a sus religiosas de los méritos de la obediencia.

La regla del convento prohibía beber sin permiso entre las comidas. Una hermana de nombre Cecilia, un buen día tenía mucha sed y se le negó el permiso de beber. Esta piadosa mujer le ofreció el sacrificio de esta sed, a Dios, y a la sed que Nuestro Señor Sufrió en la Cruz, muriendo la hermana Cecilio unos meses después.

A los tres días de su muerte, la religiosa se le apareció a la priora Emilia totalmente resplandeciente, le conto que debiendo sufrir en le purgatorio por haber sido muy apegada a los bienes, ella fue liberada por la obediencia de no beber entre comidas y por la sed que sufrió uniéndola en sacrificio a la sede de Cristo en la Cruz.

La sonriente e aluminado rostro de la difunta le decía a la reverenda Emilia. - ¨ Fíjese reverenda madre que a los tres días de estar en el purgatorio, mi santo ángel vertió el agua que no bebí sobre las almas del purgatorio aplacando la sed de muchas de ellas, para luego conducirme al paraíso.

La bien aventurada Emilia tenía también entre sus religiosas otra que experimentaba fastidio por lo ejercicios de piedad y tenía más bien preferencia por la diversiones; ella era la que siempore salía primero de la capilla despues de terminar la oración. Un buen día la priora la detuvo al salir de la capilla y le preguntó- ¨ ¿Por qué hermana tanta prisa de salir de la capilla y retirarte de la presencia del Santísimo? ¨ - La religiosa confesó que ella se aburría mucho,- ¨El que Usted sea sincera está bien¨ - dijo la madre superiora – ¨ pero si Usted no es capaz de permanecer cómodamente sentada y cantar el oficio Divino ¿Cómo hará Usted para permanecer entre el tormento del purgatorio? Para evitarle ese tormento le ordeno que sea Usted la última en salir de la capilla.¨ La hermana cumplió sometiéndose a la orden de su superiora, Dios la bendijo quitándole el tedio la el fastidio.

La lectura continuó hasta la mañana del día siguiente. La verdad es que no se si creer todo lo que leí en este libro, pero lo que si no me queda duda es que es un trabajo bueno e interesante que me deja muchas interrogantes que debo investigar y ese es un síntoma de un buen libro, el cual recomiendo su lectura.


Para mis hermaitos los A.E. y los ENS en espacial el glorioso y los peqeuñitos delos Martes.


CER.


QUe Dios los bendiga y la Virgen los Proteja