miércoles, 20 de enero de 2010

LA REINGENIERIA SOCIAL – ¡QUE PELIGRO!


Camino a una zoociedad

Tengo una hermana a quien amo de manera especial, sí, mi hermanita Silvia, y tiene un geniecito explosivo fácilmente medible en kilotones, que en el caso de esta mujer es casi parecida a la bomba nuclear de Hiroshima, pero su simpatía y tenacidad son incomparables.

Vive con su esposo y sus dos hijos, en una casa quinta a las afueras de Bogotá, vía al municipio de Cajicá. ¡Qué sitio este! En los días apacibles, suele derramar un habiente de paz y tranquilidad a quienes solemos ir con frecuencia, para escapar del estresante bullicio citadino.


Un buen día, en aquellos asados que compartíamos en el generoso jardín de la casa campestre, hablábamos refiriéndonos a un personaje importante de la convulsionada política Colombiana, ¨ se trata de un amigo común, es más, Usted lo conoce, es muy amigo de Juan, y como le parece que era maoísta en su juventud ¨ Yo le miraba sorprendido, y disfrutando un vaso de vino que me habían pasado, ¨Pues no se le nota mucho parece muy liberal y hasta sensato ¨ le respondí. Mi hermana replicó bajando la voz, que hasta me sonó a chisme, ¨ No se equivoque manito, aunque se vea sensato, se le ve su aspiración a la reingeniería social, que como sabes es propia de los de su especie, y su formación marxista maoísta ¨

Tan solo fue escuchar la oración de reingeniería y se me viene a la cabeza un cumulo de ideas y recuerdos de todo lo que había leído no hace mucho sobre la reingeniería social.

Es claro. Un fulano que se precia de ser socialista, de corte maoísta y que llega en un vehículo alemán muy lujoso, con un humilde costo de $85.000 dólares y vestido con los ropajes de moda cara, me deja pensando que de seguro pasan dos cosas; o se trata de un mamerto socialista, que es socialista con la plata de los demás, o que el socialismo se trata de que todos vivan como este Señor, y si es así me declaro socialista y a demás maoísta.

Pero la reingeniería social es esa iniciativa de los políticos con pensamientos extraños que suelen estar en contra de la humanidad, de modelar dentro de un plan debidamente señalado y cuidadosamente detallado, la conducta de las personas en todos los aspectos de nuestra vida. Parte de esta creencia, o mejor dicho, de lo que nos quieren hacer creer; que las personas no solemos actuar bien casi nunca, nos equivocamos las más de las veces y elegimos modos de vida erróneos, de tal manera que estos sujetos con su buena voluntad, determinan iniciativas legales y sociales para, ¨ supuestamente ¨ mejorar nuestra calidad de vida, bueno, eso dicen ellos.

Por esto, es imprescindible la actuación del Estado, Mejor dicho, la excusa perfecta es que no sabemos lo que nos conviene y el Estado si lo sabe, de tal manera que es el mismo Estado el que regula y emite las normas que regulan nuestra conducta para conseguir una vida feliz que por nosotros mismo no logramos alcanzar. Al mejor estilo de la novela de Aldous Huxley, ¨ Un mudo Feliz. ¨

Esta reingeniería social que se nos quiere implantar de manera velada, lo abarca casi todo por no decir, todo; decide donde debemos educar a nuestros hijos. O mejor, no lo eduque Usted, que no tenemos formación para hacerlo, y lo mejor es que los eduque el Estado: Por su puesto, me refiero a la educación moral, incluida la sexual, claro está, que en la actualidad, el Estado ya está dando los parámetros de esta desastrosa y desafortunada intromisión del Estado en nuestras familias. Pero ¿Y porque? Bien, según el Estado yo o nosotros los padres, tenemos unas ideas erróneas y contraproducentes sobre la cual la enseñanza moral y sexual de nuestros hijos estarían en peligro y esto afectaría de manera profunda los valores cívicos, claro, los que el Estado quieren que sean valores cívicos, por lo tanto no contribuiría a educar hombres y mujeres modernos para una nueva zoociedad abierta y tolerante. En fin.


Esta reingeniería que se quiere implantar de manera soterrada llegará a regular la temperatura del agua con la que debo bañar, la hora en que debo ver televisión, la hora de dormir, el tipo de historia que debo estudiar, etc. Los comerciantes deben olvidarse de la libertad de mercado: no pueden poner los precios que quieran, por ejemplo las rebajas fuera de fecha son ilegales, tampoco podrán abrir cuando quieran, en fin. Todo estará regulado y lo que no lo está aun, lo terminará estando.

La reingeniería Zoocial no cree en la libertad del individuo y, por lo tanto, tampoco en su responsabilidad. Si alguien hizo algo mal, no es su culpa, del sistema que no lo impidió.
Pero no saben que la libertad, la verdadera libertad, crea mucha felicidad, pero esto tiene sus costos y sus riesgos. Y con ello, por cada conducta inadecuada aumentan más y más las normas y restricciones.

Debo aclarar que yo no estoy en contra de las leyes, como Ustedes saben soy abogado, pero las normas deben servir para facilitar la convivencia y no para transformar al individuo. Para transformar al hombre se requieren las ideas en una verdadera educación basada en valores y principios buscando el bien común, no en las reglas y leyes. Las muchas leyes anulan la libertad y este es el camino directo para una zoociedad con menos iniciativa y más infeliz, castrada en sus iniciativas, y o más grave, huérfana de un sentido común.

Bueno es tan solo mi humilde opinión.

Que Dios los bendiga

Para mis hermanitos y los del ENS en especial el glorioso

C. E. R

Que Dios los bendiga y la Virgen los proteja



2 comentarios:

rlondonod dijo...

Mi saludo al amigo y mis respetos a su tenacidad.
Es verdad que hay una RS como la descrita, pero el concepto es más amplio.
Un abrazo,
R

Vero Cohen dijo...

Muchos se quejan de la sociedad pero no caen en cuenta que el verdadero problema esta en quienes la integran. A lo que me refiero es que las cosas grandes son consecuencias de las pequeñas que le conforman, para el caso la sociedad que tenemos es por la calidad de personas que la conformamos.

Más que un buen político, abogado, médico, ama de casa, vendedor, etc. lo que se necesita es gente de buena pasta, formada en conciencia y valores que obren en su vida y en sus ocupaciones de acuerdo a como se han formado.